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Ayudando a Los Niños a Sobrellevar Una Pandemia

Dra. Pam Davis

Profesora y Directora del Departamento de Consejería Clínica de Gordon-Conwell Theological Seminary en Charlotte


La pandemia de COVID-19 nos desafía a todos a establecer nuevas formas de afrontamiento. Nuestras formas anteriores de controlar el estrés, la ansiedad y las dificultades no están disponibles o no funcionan de la misma manera. Esto puede ser especialmente cierto para los niños. Los niños simplemente no han tenido el mismo tiempo para experimentar la vida que los adultos. Todavía no han desarrollado la garantía de que los tiempos difíciles van y vienen; o que incluso cuando persisten los tiempos difíciles, aprendemos nuevas formas de vivir la crisis.

A medida que la pandemia se intensifica, algunos niños pueden mostrar señales de mayor ansiedad y miedo o volver a comportamientos previamente dominados como orinarse en la cama o hablar como bebés. En otros puede aumentar el llanto, las peleas o decir mentiras. Su mundo, como el nuestro, se ha vuelto al revés. Se han interrumpido los ritmos naturales de ir a la escuela y a la iglesia, jugar con amigos, participar en un equipo y comer sus comidas favoritas. Además de lo que se ha eliminado, los niños también tienen que aprender nuevas formas de entender el mundo: acceder a sus maestros, médicos, terapeutas y consejeros en línea. Si bien todos hemos tenido que lidiar con estas pérdidas, las pérdidas se sienten exponencialmente mayores para los niños, ya que no tienen la misma capacidad para manejar la crisis.

Los padres y cuidadores pueden desempeñar un papel importante para ayudar a los niños a sobrellevar esta pandemia. Aquí hay algunas ideas básicas:

  • Establezca una estructura y rutina que invite a la normalidad. Aunque muchos de nosotros trabajamos y estudiamos desde casa, es importante establecer la normalidad al levantarnos a una hora programada, vestirnos, comer comidas programadas y separar tiempo hacer ejercicio. Aunque podemos permanecer en pijama todo el día, vestirse invita al ritmo de la normalidad que nuestros hijos necesitan desesperadamente. Algunas familias pueden querer usar este tiempo para establecer nuevas rutinas. Una familia que conozco está incorporando una nueva rutina matutina de oración y lectura de la Biblia. Otra familia puede decidir llevar al perro a pasear todos los días al mediodía.
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  • Tenga en cuenta la sobreexposición a los medios y las noticias. Durante este tiempo, cuando estamos más en sintonía con los informes de noticias, los niños tienen más oportunidades de escuchar las noticias que tenemos en segundo plano o las noticias que discutimos entre nosotros por teléfono y video llamadas. Esto puede ser devastador para las mentes jóvenes que no tienen la misma comprensión del desarrollo de la enfermedad, la muerte y la crisis. Aunque no podemos protegerlos de todo, podemos encontrar formas de acceder y hablar sobre las noticias sin que escuchen todo lo que escuchamos.
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  • Responda preguntas y calme los miedos. Los niños a menudo tienen muchas preguntas y temores sobre lo que está sucediendo en el mundo, como cuándo terminará la enfermedad, por qué Dios está permitiendo que esto suceda o si ellos (o sus seres queridos) van a morir. Es importante responder a sus preguntas con información simple y objetiva y también asegurarles que están a salvo. Recuérdeles todas las cosas que suceden para mantenerlos a salvo. Algunos niños no expresan sus miedos en voz alta, por lo que puede ser útil hacer declaraciones ocasionales y espontáneas sobre la seguridad de la familia. Anímelos a hablar o hacer dibujos sobre sus sentimientos, para que pueda estar más consciente de lo que están pensando y ayudar a corregir las percepciones erróneas. Un padre se sorprendió recientemente cuando su hija dibujó seis ataúdes seguidos, uno para cada miembro de la familia. No tenía idea de que su hija pensaba que todos podrían morir, pero luego recordó que habían visto un informe de noticias de Italia con una habitación llena de ataúdes.
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  • En este momento la crianza de los hijos es más importante que la instrucción escolar. Para los niños que no estaban recibiendo instrucción escolar en casa cuando comenzó la pandemia, la parte más difícil de esta crisis es el cambio radical de la escuela. Muchos padres sienten el estrés y la responsabilidad adicionales de “educar en el hogar” (o al menos administrar el trabajo escolar en línea de sus hijos), además de hacer malabares con sus propias tareas laborales, la creciente tensión financiera y las necesidades emocionales cambiantes. Puede ser útil recordar que impartir educación en momentos de crisis no es lo mismo que impartir instrucción en el hogar. La educación en crisis requiere que nos mantengamos flexibles, cambiemos nuestras prioridades y reconozcamos que no se cumplirán todos los objetivos de aprendizaje. Algunos padres simplemente no tienen el tiempo, la energía o los recursos que necesitan para educar bien a sus hijos. Todo va a estar bien. Las escuelas saben que los niños volverán a clases con diferentes necesidades cuando esto termine. Si bien la incorporación de las tareas escolares al día de su hija puede proporcionar una rutina útil, permítase dejar de lado la necesidad de hacerlo tan bien como lo podría hacer la maestra. En este momento, los niños le necesitan ante todo como madres y padres que brindan seguridad y estabilidad.
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  • Manténgase conectada. Además del peligro de contraer COVID-19, otra preocupación clave de esta pandemia es el peligro para la salud mental causado por el aislamiento y la interrupción de la rutina. La buena noticia es que la tecnología nos permite acceder a más recursos y estar más conectados que en cualquier pandemia previa. Permita que sus hijos se mantengan conectados con sus seres queridos a distancia mediante llamadas telefónicas programadas y chats de video. Las fechas de juego con amigos se pueden intentar en línea. Sea creativo, deje que los niños jueguen un juego de cartas o hagan un espectáculo de títeres con amigos a distancia. Utilice las plataformas en línea que ofrecen los médicos, terapeutas y consejeros de su hijo para mantener sus citas. Convierta en una prioridad unirse al servicio de adoración en línea de su iglesia como familia.

Sí, esta crisis es difícil tanto para los niños como para los padres. Requiere que seamos desinteresados, flexibles y pacientes ​​en nuevas maneras. Sin embargo, como adultos sabemos que esta crisis pasará, aún si no estamos seguros de cuándo. Con el tiempo, habrá otra crisis, y tomaremos las lecciones que aprendimos durante esta para ayudarnos en la próxima. Los niños no siempre tienen esta comprensión de la naturaleza cíclica de las crisis. Como adultos, podemos ayudar a los niños asegurándoles que los amamos y que están seguros. Podemos recordarles que Dios tiene un plan y está en control, aunque no entendamos o no sepamos cuál es su plan. Los niños toman sus señales de los adultos significativos en sus vidas. Somos más importantes ahora que nunca.

 

Esta publicación apareció primero en el blog de la iglesia Imagine Church.


Dra. Pam Davis es Profesora y Directora del Departamento de Consejería Clínica de Gordon-Conwell Theological Seminary en Charlotte, NC. Es Consejera Clínica Licenciada en Salud Mental y Supervisora Registrada para Terapeutas de Juego. Ha estado brindando asesoramiento a niños y familias durante 19 años.

 

Dra. E. Carolina Benitez es Profesora y Coordinadora de Capacitación en Consejería Clínica en el Departament de Consejería de Gordon-Conwell Theological Seminary en Charlotte, NC. También es la Directora Clínica de los Servicios de Salud Mental en la Clínica Comunitaria Camino. Es Consejera Clínica Licenciada en Salud Mental y Supervisora ​​Calificada y ha estado brindando asesoramiento a familias e individuos durante 6 años.